Internet y redes sociales: “un mundo incluyente para pocos” (Julio Daniel Camacho Sabogal “Daniel Bogal”, Estudiante de Comunicación Social en la UFPS)
Con la llegada de internet comercial en los años noventa comenzó toda una serie de aventuras y desafíos nuevos para los seres humanos, una revolución en la forma de comunicarnos y de ver el mundo, amada y apasionante para muchos pero desconocida y enigmática para otros muchos; esta es una herramienta generacional, solo aquellos contemporánea a ella se han podido hacer partícipe y disfrutar de esta, muy pocos de generaciones anteriores han podido ser amigos de esta fiera cibernética.
En este siglo XXI todo se trata de avances tras avances en días y hasta en horas, tenemos la última generación de smartphone y al poco tiempo ya se ha desactualizado, lanzan al mercado uno mejor; el fin de todo esto es facilitarnos la vida, dicen los directivos y creadores de aplicaciones, software y demás, pero… ¿será esto cierto? ¿será esto necesario?
Vemos día a día en noticieros e informativos como los amigos de lo ajeno se las ingenian para desafiar a las grandes empresas de ingeniería, generando caos en redes sociales, sistemas bancarios, robando dinero, jaqueando cuentas y propagando información confidencial de personas sin su debida autorización.
Nuestra vida se convierte para los que usamos estas redes en un libro semi abierto o abierto dependiendo de qué y cuanto publiquemos, estamos ya o en selva de cemento no vegetación, la selva es la misma, va mutando pero selva es selva y hoy en día es selva digital. Por esto así nosotros a veces nos burlemos de nuestros tíos y personas que no usan estas tecnologías, ellos se burlan también de nosotros puesto que ellos están tranquilos con sus vidas íntimas sin necesidad de cada minuto abrir el email, ver el ultimo estado de esa chica que nos gusta o los últimos tuits y etiquetas.
Todas estas herramientas, en redes sociales e internet, son muy útiles en la medida en que nuestra vida sea con ese fin y sentido, pero por lo contrario no hay que juzgar al que las desconozca y no las use. Por todo esto se debe existir medida en los juicios hacia las demás personas y solo hablar de lo que nos interese con quienes les interese y así estaremos más centrados en las ideas y actividades que nos depara el camino.